SOBRE LAS TAREAS Y LAS CLASES VIRTUALES

Todxs sabemos por los momentos difíciles que estamos atravesando. Dificultades que no son las mismas para todas las personas y hogares pero que, de una manera u otra, nos afectan a todos y todas. 

Cuando nos aproximábamos a la necesaria suspensión de clases presenciales, advertíamos sobre la importancia de pensar en estrategias que nos permitieran comunicarnos con los estudiantes y sus familias y, también, realizar actividades educativas que garantizaran el derecho a la educación de nuestro pueblo. 

La respuesta fue muy importante porque en muy poco tiempo surgieron todo tipo de propuestas educativas y comenzamos a pensar en muchas estrategias distintas para llegar a todxs lxs estudiantes. 

En su expresión más colectiva e institucional, se puso on line la página “www.seguimoseducando.gob.ar” del Ministerio de Educación de la Nación. Pero además, muchas provincias hicieron lo propio y hoy también están disponibles varias páginas de las distintas provincias para que los estudiantes y sus familias puedan acceder a contenidos de diverso tipo.

Por otra parte, muchas escuelas y colegios han impulsado que los docentes organicen clases y actividades virtuales de todo tipo y formato. En algunos casos, un poco más coordinadamente y en otros un tanto desordenadamente.

En los últimos días he tenido contacto tanto con estudiantes como con familias de distintos lugares del país. Y me han transmitido distintas preocupaciones que quiero compartir con todxs ustedes para que podamos ir mejorando prácticas e intenciones. 

La primera preocupación que ha ido creciendo y que me llega desde distintos referentes es que en algunos casos estos envíos están provocando un fuerte estrés en los estudiantes y sus familias.

Cuando cada profesor envió materiales de su propia asignatura, de manera descoordinada con el resto de sus compañerxs docentes, lo que se produjo fue una especie de saturación que lleva a los estudiantes a estar muy preocupados porque no saben cómo responder a tantas exigencias. La Mesa Federal de Centros de Estudiantes nos manifestó muy fuertemente esta preocupación que les llegaba de estudiantes de todo el país. 

Las mismas familias están también muy preocupadas porque tienen miedo de que sus hijos sean reprobados si no cumplen con estas exigencias y no saben cómo ayudarlos.

Por otra parte, en las casas el acceso a los canales virtuales es limitado. En los hogares hay pocas -o ninguna- computadora de escritorio y es muy complicado al acceso a los materiales enviados a través de los celulares. Eso está provocando también tensiones por el uso de estas computadoras, que están siendo “territorios de disputa” en cada hogar.  Esto cuando se cuenta con conectividad… Porque como sabemos, hay muchos hogares que no la tienen. Es de destacar, en medio de esto, la gestión realizada por el ENACOM para que las compañías de celulares liberen los datos cuando los estudiantes naveguen por los sitios oficiales de educación.  

Situaciones como estas llegan a algunos casos que es difícil de creer que estén sucediendo en medio de semejante crisis… pero sí lo están. Me ha llegado la información de que un colegio privado exige a sus estudiantes a ponerse el uniforme y conectar sus cámaras durante el tiempo que duran las clases y las actividades y “sanciona” a sus estudiantes si no cumplen con esta obligación… 

Creo que es importante en estos momentos, cuando recién estamos transcurriendo los primeros días de aislamiento preventivo obligatorio,  parar un momento y reflexionar sobre la situación por la que atravesamos. 

Estamos en realidad preparándonos para lo que será un tiempo muy duro para todxs nosotrxs. Y lo será mucho más para nuestrxs y adolescentes, que no comprenden bien la profundidad de lo que está sucediendo. 

La televisión -todos sus canales- y las radios, prácticamente no hablan de otra cosa. 

No hay otro tema y todos -adultos y niños- estamos angustiados y ¿por qué no? asustados por lo que está pasando en el mundo entero.

Las tareas escolares, en este contexto, pueden servir para que nuestrxs estudiantes puedan abrir ventanas y mirar otros horizontes, respirar aire más abierto y comunicarse y compartir. Creo que debemos bajar nuestra pretensión curricular en estos momentos e impulsar una escuela que abrace y acoja, como manera de “enseñar” a transcurrir por estas semanas durísimas que vendrán. 

Los docentes deben coordinarse con sus compañeros de institución. Esto es difícil cuando no lo hacíamos cuando había clases normalmente. Los directivos tienen que redoblar esfuerzos por coordinarse con lxs docentes en este sentido. Y tienen en esta tarea una responsabilidad muy importante. Decisiva, diría.
Los directivos tienen que generar espacios de coordinación y acompañamiento con sus equipos docentes para que no pierdan perspectiva de la situación que vivimos. 

La escuela tiene que generar, con sus estudiantes, espacios de escucha, de compartir, de encontrarse virtualmente… La escuela no tiene que ser el lugar que provoque miedos, presiones o nuevas “exclusiones virtuales”.  

Queremos destacar, asimismo, la apertura y disposición de diferentes autoridades del Ministerio de Educación de la Nación, comenzando por el ministro Nicolás Trotta, de abrir los canales de diálogo con los distintos sectores que hacen a la educación de nuestro país para animar,  acompañar, escuchar inquietudes y recibir sugerencias. Algo parecido está sucediendo con autoridades educativas de distintas jurisdicciones que nos escriben y con quienes estamos en contacto constante en medio de la crisis.

Es tiempo de no dejar que ningún pibe se quede fuera, que todxs se sientan importantes y queridxs, que todxs se sientan cuidadxs y protejidxs… a pesar de todo. 
La escuela, como nunca, tiene que ayudar a que lxs estudiantes encuentren un espacio de calidez y de relativa seguridad. En muchísimos casos, nuestro lugar como educadores puede ser indispensable en estos momentos. No somos mejores que ningunx de lxs otrxs que están con lxs pibes… pero el problema es que para muchxs, no pocas veces, somos lxs únicxs que estamos… 

Ojalá estas palabras nos alienten a todxs los que estamos queriendo estar y acompañar las trayectorias de lxs pibes.  No nos desanimemos. Mientras tantos otros “SERVIDORES PÚBLICOS” (sí, así y con mayúscula) están trabajando en los distintos frentes que hoy se requieren tener levantados, el nuestro tiene que ver con estar cerca, querer, proteger y cuidar a lxs estudiantes que la vida nos ha confiado. Siempre podemos hacer las cosas un poco mejor. 

Trabajemos todxs juntxs. Como nunca, como siempre, esto es hoy defender la escuela pública, que resiste, enseña y sueña. 

 

Alberto Croce
Fundación VOZ/CADE

 

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